Es un documento simplificado, de rápida consulta, en el que básicamente se regula la metodología de trabajo para cada intervención tipo, desde la recepción de la llamada en la CECOP, hasta la retirada de regreso al Parque, dividida en pasoso o fases, de acuerdo con el esquema adjunto.
Seguidamente desarrollo el POE específico de intervenciones en Incendio Estructurales de uso Residencial:
FASE 1: ACTIVACIÓN
El Operador de CECOP recibe la llamada y comienza un proceso
de interrogación, con los primeros datos esenciales (quién llama, de que se
trata y donde) se realiza una primera tipificación el suceso, por ejemplo
“incendio en edificio de viviendas” en la calle xxx y llama un transeúnte,
mientras recaba más datos se activa un primer nivel de alarma que implica la
activación de unos recursos preestablecidos (tren de respuesta), en este caso una
BUP, una AEA y el Subjefe de Guardia (J.3.1).
Mientras tanto continua el proceso de interrogación para
completar datos, como, por ejemplo, si hay gente atrapada, si las llamas salen
al exterior o es solo humo, altura de la planta afectada, cuantas plantas tiene
por encima, etc. De este proceso de interrogación puede resultar una re-tipificación
del nivel de alarma y pasar por ejemplo a un nivel dos si la altura del
incendio es superior a una 5 planta, lo que conlleva completar los recursos
activados, en este caso con una segunda BUP, otra AEA y el Jefe de Guardia.
Este proceso se mantiene vivo a través de las comunicaciones
por radio, puede motivar el incremento a un tercer nivel de alarma o, al
contrario, reducirlo.
Además, si el Operador en contacto con el solicitante lo
considera, puede dar pautas de comportamiento a un afectado, como “salga inmediatamente de la vivienda dejando
todas las puertas cerradas, agáchese si hay humo, hágase visible en una ventana
exterior si no puede salir…”
Ante cualquier duda el Operador tendrá el apoyo el Jefe de
Turno y de un Jefe de Guardia en CECOP.
De camino al incendio, el BC hará uso comedido de los
prioritarios (Sirena y rotativos), sabiendo que tiene la prioridad de paso que
le otorga el código de la circulación, pero asumiendo la responsabilidad de
dicho uso.
El mando (A.xy) inicia un proceso mental de preparación de
la intervención, recordando la asignación de funciones previas a los BBs, en
todo momento los recursos despachados, están en comunicación entre ellos y con
CECOP para completar la información disponible.
En la aproximación al incendio comienza un proceso inicial
de evaluación del entorno, accesos, estado del tráfico, condiciones
climatológicas, evolución de la columna de humo, presencia de sanitarios…
Con esos primeros datos decide el emplazamiento de los
vehículos a su cargo, teniendo en cuenta que no debe situarlos demasiado cerca,
comprometiendo, no solo la seguridad de los vehículos, sino la maniobrabilidad
del mismo. Es lo que se denomina zonificación del incendio, estableciendo en
esencia una zona caliente, de máximo
riesgo, donde solo puede penetrar personal con el EPI descrito, y solo los
equipos suficientes para el trabajo asignado, y del que hay que retirar o
proteger al público. Anexa a la zona caliente, se encuentra la zona templada, es la zona de apoyo al
personal en zona caliente, donde se emplazan los vehículos, discurren los
tendidos de manguera, se preparan las herramientas necesarias, y en la que solo
debe haber bomberos con EPI más ligero, (existe un nivel de riesgo muy inferior
al de la zona caliente pero aún es considerable ) en esencia, sin ERA o con ERA
sin conectar; en esta zona templada, suele establecerse el mando (Jefe de
Intervención), para disponer de una visión global del incendio y su entorno. El
siguiente espacio contiguo a la zona templada, constituye la zona fría, a priori es una zona de
control de accesos, se ubicarían los recursos sanitarios y abarcaría hasta un
cordón externo de control policial, debe ser una zona segura.
Se da la clave de llegada a CECOP y comienza la siguiente
fase del procedimiento.
FASE 2: EVALUACIÓN
Una vez “pie en tierra”, comienza el proceso de evaluación
propiamente dicho, debe, el mando principalmente, identificar en primer lugar
aquellas situaciones que requieran una intervención rápida especialmente
urgente (lo que no puede esperar), son situaciones de riesgo vital inmediato o
que de no atajarse se producirá una escalada catastrófica del incidente, con el
consiguiente incremento del riesgo para los bomberos y para potenciales
víctimas.
Me refiero, por ejemplo, a la presencia de víctimas en
ventanas en el piso incendiado o un fuego en fachada que asciende amenazando
con penetrar en el piso superior, motivara el emplazamiento urgente de la AEA
para efectuar el rescate y confección de un tendido corto para proteger con
agua la fachada…
Atendidas esas acciones urgentes, si las hubiera, el mando,
mientras los BBs se equipan y preparan el material de acuerdo con los puestos
pre-asignados (BC1, BB1, BB2…), dispone de unos minutos, hablo de 3 o 4
minutos, para realizar esa primera evaluación que le permita elaborar su plan
de acción.
Aparte de la evaluación directa, denominada 360º, ya que
debe completar, en la medida de lo posible todas las fachadas del edificio,
comprende la interrogación de testigos, víctimas, propietarios, conserjes…,
procurará ordenar y seleccionar la gran cantidad de información que le va a “bombardear”,
buscando la que sea veraz, precisa y oportuna.
La evaluación del siniestro, incluye obviamente, una
evaluación de riesgos, suele denominarse en la profesión como “análisis
dinámico de riesgos” ya que, como veremos en el siguiente punto, los riesgos
pueden cambiar en cuestión de minutos incluso segundos.
Este proceso de evaluación es continuo, se mantiene a lo
largo de toda la intervención, ya que las condiciones son cambiantes y tiene,
además, que evaluar la eficacia de las acciones acometidas.
FASE 3: PLANIFICACIÓN
Obtenida la información esencial, el mando establece su
plan, en primer lugar, ha de decidir la táctica general, ofensiva, defensivo o
mixta. La táctica ofensiva supone el ataque directo al incendio, la táctica
defensiva supone contener para que el fuego permanezca confinado y la mixta
supone implementar una técnica de ataque y simultáneamente otra de contención.
En esta planificación ha de decidir las prioridades de
acuerdo con las limitaciones de personal y medios, técnicas a aplicas, control
de equipos: cuestiones como evacuación o confinamiento de los ocupantes,
rastreo de cajas de escalera, extinción interior o exterior, rescates, búsqueda
de desaparecidos, ventilación de humos, diámetro y longitud de tendidos,
configuración de la ventilación y un sinfín de acciones que sería muy extenso
enumerar.
El Plan, ha de ser factible y manejable con los recursos
presentes, adaptable a la evolución previsible y a los recursos en camino, con
acciones asignadas a un lugar concreto y un tiempo previsto, debe anticiparse a
la progresión del fuego y los humos, y, sobre todo, seguro para los equipos.
Dentro del Plan de intervención, el mando debe contemplar
las medidas de seguridad (plan de prevención) estipuladas para cada zona y
riesgo, así como establecer un Plan SOS para activar en caso de accidente de
algún miembro del equipo (Plan de emergencia en la emergencia).
Con el proceso de evaluación continua, el mando somete
constantemente su Plan a supervisión, tanto para asegurarse que se ejecuta
correctamente, como para verificar su eficacia; en todo momento ha de estar en
disposición de introducir correcciones o retirarse y aplicar un nuevo Plan.
FASE 4: EJECUCIÓN
El Jefe de Intervención ha de convertir el plan que ha ideado, en acciones concretas, para ello, transmite órdenes verbales, dada la urgencia del trabajo, aunque puede aceptar, incluso pedir sugerencias, el trabajo no admite discusiones, en este caso el liderazgo ha de ser impositivo, con órdenes claras, concisas, tareas concretas, identificando el lugar, los medios y la forma de llevarlo a cabo, organizando equipos de trabajo que para el nivel de primera alarma con una dotación de 1+6 (un mando y 6 bomberos) en un incendio estructural en edificio residencial, podríamos resumir en las siguientes tareas, a modo de ejemplo para las primeras acciones en un plan táctico combinado, de equipo 1 en ataque directo por caja de escalera penetrando por la puerta principal de la vivienda incendiada, para localización del foco, rastreo en busaca de víctimas no confirmadas; y equipo 2 para emplazamiento de la auto-escala, desplegando un tendido de 45Ø, para rotura de ventanas exteriores y rebaja de la intensidad del fuego:
Equipo de ataque E.1:
BB1 + BB2, con el EPI (ERA conectado) completo, lanza, cámara térmica,
herramienta para forzar puertas y dos tramos de manguera ascienden a nivel de
planta incendiada, confeccionando tendido seco de arriba hacia abajo (zona con
visibilidad).
Equipo de apoyo E.2:
BC1 y BB3, confeccionan tendido desde la bomba hasta la entrada a la vivienda,
continuando el BB3 con EPI completo hasta el tendido confeccionado por BB1 y
BB2, el BC1 abastece el tendido.
Equipo aéreo E.3:
BC2 y BB4, montan un tendido desde la bomba a la cesta de la AEA, el BC2 maneja
la escalera y el BB4 con EPI completo dirige un chorro sólido en la
aproximación de las ventanas de la estancia incendiada (si están rotas, sino
las parte con un bichero). Al objeto de reducir las calorías y facilitar la
supervivencia de posibles víctimas y facilitar la entrada del E.1.
Serían las órdenes y reparto de tareas de un Plan de
intervención, que abarca los primeros momentos de la actuación.
FASE 5: SUPERVISIÓN
Las acciones están en marcha, el mando permanece atento a
las comunicaciones “hacia adentro”, en un canal de radio directo con los tres
equipos en acción, independientemente de las órdenes dadas, los equipos tienen
capacidad para modificarlas, en especial el E.1 en zona caliente, puede encontrarse
dificultades o nuevas informaciones que varíen las órdenes recibidas y
viceversa, el mando puede obtener una nueva información que modifique supla o
tenga de variar las órdenes iniciales, por ejemplo en el supuesto planteado, el
E.1 escucha gente tosiendo en nivel superior en la caja de escalera, abandonan
el ataque a la vivienda y se dirigen al rescate comunicando al mando la
decisión.
Por otra parte, A.xy tiene que coordinar a los tres equipos,
comprobando que no le falta apoyo en los tendidos que es función del BB.3, que
la presión que impulsa el BC.1 es la adecuada y que el E.3 está consiguiendo
rebajar la intensidad del fuego.
Por otra parte, tiene que conseguir un tiempo para
transmitir una información mínima a CECOP y a las posibles dotaciones en
camino, son las comunicaciones “hacia afuera” (La cadena de mandos llevan dos
emisoras portátiles), esencialmente para confirmar los recursos en camino,
solicitar más recursos, anular recursos y la descripción básica del suceso y
las acciones (informe flash).
Si llega un mando de mayor graduación (J.3.1), se produce lo
que denominamos toma de mando, es el traspaso del mando al superior apoyado por
los datos disponibles, acciones en curso y acciones previstas, el nuevo Jefe de
Intervención, asignara un sector de trabajo a A.xy, por ejemplo Sector
funcional: SEGURIDAD, centrándose su actuación a controlar los factores de
riesgo de la intervención.
FASE 6: FINALIZACIÓN
Curiosamente, en esta fase suceden accidentes con cierta
frecuencia, incluso accidentes graves, el siniestro está controlado y
finalizado, es una fase de limpieza o saneamiento de estructuras, remate de
rescoldos, recogida de equipos, etc., a menudo se relaja la atención y las
medidas de seguridad, al mismo tiempo el personal está cansado, incluso los
mandos sufren una caída de atención fruto del estrés mental sostenido; en fin,
todos los ingredientes para que ocurra un evento no deseado, ha de insistirse
en la formación del mando para que no descuiden esta fase de la intervención.
Además, en esta fase el mando puede estar ocupado en la toma
de datos para el posterior informe, con lo que puede reducirse su dedicación al
operativo, en este caso podría delegar la función en un bombero veterano o más
descansado.
Esta fase se prolonga de camino al Parque y una vez en el
Parque ha de procederse a la revisión y limpieza de equipos, sustitución de
elementos gastados (botellas de aires), dejando todo en perfecto estado.
Es una práctica aconsejable, reunir a la dotación en el aula
y comentar sobre el siniestro los puntos débiles y fuertes de la actuación, en
modo de discusión abierta y constructiva, juzgando actos no personas y
obteniendo conclusiones que enriquezcan al turno.
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