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sábado, 27 de julio de 2013

ANÁLISIS POST INCIDENTE

¿Cómo puede un Servicio de Bomberos, o de emergencias en general, estar preparado para afrontar un siniestro o mas bien una lamentable catástrofe como el reciente accidente de ferrocarril en Santiago de Compostela?

Con demasiada frecuencia en nuestro País estas catástrofes se abordan improvisando, la improvisación en emergencias no es algo malo, puede ser una cualidad deseable dada la dificultad para planificar por falta de tiempo e información, dos características intrínsecas a la emergencia; pero la capacidad de improvisar es algo bueno dentro de un orden o una planificación establecida, no podemos esperar cierta organización y coordinación si no contamos con procedimientos previos, no solo escrito, que a veces existen, sino ensayados y corregidos y con la cadena de mando adecuada para ejecutarlos.

A diario los Servicios de emergencia afrontan intervenciones de pequeña  escala, en este tipo de intervenciones normalmente las decisiones que se toman no suelen ser críticas, y en todas las acciones realizadas se juega con cierto margen de error, de tal forma que si se ejecuta una táctica equivocada o un miembro del equipo falla, se puede corregir sobre la marcha "sin que se note demasiado". Nos referimos al incendio de la campana extractora, al accidente de un turismo o a un fuego de pasto; siniestros que en general resuelven una o dos dotaciones con un nivel de mando o a lo sumo dos.

A poco que exista cierto grado de auto crítica, en casi todas, por no decir todas las intervenciones en emergencias podemos identificar fallos por pequeños que sean, o si queremos decirlo de otra forma, aspectos a mejorar.

Pero ¿Que sucede cuando estamos ante un siniestro de mediana o gran escala como el referido?

En estos casos, los fallos si pueden convertir la intervención en un caos y llegar a empeorar gravemente la situación, es en estas en las que mejor se mide la capacidad de respuesta de una organización y es también la mejor oportunidad para mejorar y desarrollarse personal y colectivamente; claro que es esencial reconocer y analizar lo que ha pasado haciendo un ejercicio, a veces doloroso, de sinceridad, como decía un viejo amigo, "...hay que ser muy hombre para asumir los errores...".

Desgraciadamente es muy frecuente que no se realice este ejercicio, o se haga de forma somera, para cubrir el expediente, intentado tapar los fallos (justo lo contrario que hay que hacer) o si que se intenta hacer pero no se organiza adecuadamente; cualquiera que sea el caso, el enorme valor que puede aportar esta experiencia cae en saco roto, incluso los propios participantes no aprovechan plenamente las vivencias, ya que el escenario de la emergencia es un "gran cuadro" del que cada uno de los participantes solo percibió una parte de "lo pintado", cuantas veces me he encontrado con visiones totalmente sesgadas e incluso completamente equivocadas en la versión que un bombero o un mando daba de una intervención, desde luego sin ninguna mala intención por su parte.

lunes, 22 de julio de 2013

RESCATE EN ZANJAS


 
Publicado en www.bubok.es
       Las zanjas, vaciados y taludes, son obras muy frecuentes dentro de la construcción, obras públicas, servicios, mantenimiento de infraestructuras, etc.; por tanto es lógico que la incidencia de siniestros en estas obras, sea mayor que en otras. Tienen una serie de características que las hacen especialmente peligrosas: son de rápida ejecución, al mismo tiempo suelen ser obras temporales, se van a rellenar en breve y frecuentemente se abren zanjas con escaso control y baja formación en medidas de seguridad, por último el tipo de accidentes a menudo acarrea la pérdida de vidas.
Foto 1.1
Se realizan zanjas con finalidades variadas: realización de cimentaciones, canalizaciones de abastecimiento de agua, redes de drenaje y saneamiento, conducciones de gas, oleoductos, control hídrico y cableados eléctricos, esencialmente. La excavación de pozos vaciados y taludes, sin ser zanjas, poseen elementos comunes que pueden aplicarse en caso de accidentes, como es la realización de entibados; aunque en este trabajo nos centraremos en zanjas, trataremos de forma somera el caso de taludes y vaciados.